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Bujinkan Perú: 30 Aniversario

Palabras de Shihan Juan Ramón Rodríguez, fundador de Bujinkan Perú por el trigésimo aniversario institucional.

Introduje Bujinkan en el Perú hace exactamente 30 años. Dos años antes, apareció en la puerta de mi casa John Odo Miyashiro, buscando le enseñe en clases particulares. Durante los entrenamientos hablamos mucho sobre la historia de las artes marciales. Por haberme desempeñado como redactor y Director de algunas revistas de artes marciales, tenía un conocimiento un poco más profundo sobre los aspectos históricos dentro y fuera de mi país. Él andaba tras la búsqueda de su lugar dentro de la vía del guerrero y fue entonces cuando me comentó que el Ninjutsu era un arte vivo, que no se había extinguido como la mayor parte de la gente y yo lo creíamos. John, descendiente de japoneses tenía problemas con su familia, la cual se oponía que estuviera practicando Ninjutsu. Su abuela decía que los ninjas eran malos y perversos y por eso recibía fuertes reprimendas cuando lo veían entrenar.

Y cosa curiosa, nuestros caminos se trastocaron. Yo dejé lo que estaba haciendo para entregarme de lleno al Ninjutsu, y él dejó el Ninjutsu para dedicarse en ese momento a lo que yo hacía.

Para mí lo más impresionante y que me atrajo hacia este arte, es que el Ninjutsu ¡lo tenía todo!, muchas habilidades para desarrollar y mucho conocimiento útil que aprender. Era como pasar de ser Boy Scout a James Bond. Entonces fundé un 31 de agosto de 1985, lo que en sus inicios se llamó “Sociedad Bujinkan” y hoy es Bujinkan Perú Dôjô, con la finalidad de aglutinar gente con el mismo interés y aunar esfuerzos para que el arte creciera en el Perú. No hubo afán de Ego (ya tenía una reputación ganada) ni tampoco el lucro (en esos momentos tenía ingresos por trabajar en 5 empresas diferentes), sólo el deseo de aprender y hacer de este grupo un ente más grande que permitiera la venida del Sôke y de instructores avanzados a nuestro país.

Durante 30 años he persistido en difundir las enseñanzas de Bujinkan en el Perú. En todo ese tiempo, ha sido una hermosa experiencia ser el facilitador de aquellos que de corazón deseaban aprender este arte y verlos crecer como artistas marciales; así como ha sido doloroso sufrir el desengaño y traición de personas en quienes confiaba y estimaba, que venían con propósitos egoístas y que cometieron hechos lamentables en busca de sus objetivos, dando rienda suelta a lo oscuro de su alma.

A veces por el ímpetu de hacer las cosas uno puede cometer errores, siempre es sano rectificar cuando a uno le hacen notar que está equivocado. Pero cuando nadie te dice nada y hablan a tus espaldas con una crítica artera y mañosa, sobre todo elaborada con falacias; nada se puede hacer. Solo queda seguir de frente, avanzando, con la conciencia limpia de que uno ha hecho lo correcto.

Hemos recibido el apoyo de personas maravillosas, gente de buen corazón en Bujinkan, quienes nos ayudaron a conocer más, a perfeccionar nuestra técnica y compartir las enseñanzas de Hatsumi Sensei de una manera desinteresada. Pero también hemos tenido la visita de instructores depredadores, quienes vinieron a conquistar territorio, vendiendo grados y favores, todo por el lucro y el Ego, desmereciendo nuestro arte.

Giri, gratitud ante todo, por aquellos quienes me apoyaron durante todo este tiempo, no puedo menos que demostrar con el ejemplo a mis alumnos, de cuál es la forma correcta de hacer las cosas. (La ingratitud –considero- es el peor defecto que puede tener una persona).

Es por eso que quiero mencionar y hacer pública mis expresiones de agradecimiento, en primer lugar, a mis alumnos por su apoyo para hacer cumplir las metas y objetivos que nos trazamos como institución: A Eduardo Quevedo (hoy dirigiendo su dôjô en la ciudad de Los Cabos – México) miembro cofundador; al grupo para el salto inicial compuesto por Erick Moreno, Jorge Dobladillo, Martin Burgos, José Hidalgo, Carlos Auccaise, Percy Vega, Erick Medina, José Valenzuela y Nolberto Villanueva, quienes sentaron las bases para el crecimiento organizado; al segundo grupo que nos permitió traspasar las fronteras y compartir con Bûyûs de otros países integrado por Jorge Herrera, Héctor Chafloque, Gonzalo De La Fuente, Ángel Marquina, Guido Alejandro, Lourdes Alejandro, David Grandez, Takeshi Kihara, Carlos Orellana, José Martín Suarez, Mariano Prado, Juan Pablo Serna, Christian Lengua, Edisson Albán, Juan Novoa y Paolo Bazán; al tercer grupo con quienes hicimos posible las actividades con instructores extranjeros, integrado por José Miguel Carranza, Eduardo Espinoza, John Anto (Q.E.P.D), Cody Baycroft, Ernesto Barzola, César Gómez, René Barbis, Manuel Quispe, Alfredo Silva, Daniel Morales y Giancarlo Morales.

Agradecimiento a los Shihan y Shidoshi que nos han visitado y apoyado compartiendo su conocimiento: Maren Schuhmacher de Alemania; Steven Schmidt de U.S.A.; Christian Milia de Francia; Christian Petroccello de Argentina; Alfred Reid de Irlanda; Néstor Iscovi de Argentina; David Morera de España; Maximiliano Rossatti de Argentina; Jorge Frías de Chile; Juan Manuel Gutiérrez de Argentina; Tony Ceballos de España y Jorge Vaccaro de Chile.

Mención especial para quienes fueron la fuente de apoyo e inspiración: a Stephen Hayes por mostrarme el camino a Bujinkan; a Peter Carlsson de Suecia y Jordi Pagès de España, quienes nos patrocinaron durante todos estos años, ambos son los pilares sobre los cuales me sostuve en tiempos difíciles; a Pedro Fleitas quien es mi mentor y por el cual estoy más cerca a las enseñanzas del Sôke. Bujinkan en el Perú les debe mucho y tienen un sitio bien ganado en la historia de las artes marciales de mi país.

Las artes marciales tienen principio pero no tienen fin. Es un camino que empecé a recorrer desde los 7 años y hoy, 50 años después, siento que cada día es como si comenzara de nuevo. Muchas cosas por aprender, mucho por investigar y mucho por compartir dentro de Bujinkan.

A todos los que me apoyaron, muchas gracias.

Seguiré haciendo mi mejor esfuerzo.

Juan Ramón Rodríguez Flores
Shihan Kugyô Happô Hiken
Bujinkan Perú Dôjô